domingo, 20 de agosto de 2017

¡¡¡Ya somos 30.000 visitantes!!!

¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!


 ¡¡¡Hoy comenzamos esta semana con la dicha de que hemos llegado a la cifra de 30.000 visitas!!!

Sinceramente, no tenía muchas ganas de hablar de ello, pero muchas veces me digo que hay que celebrar esas pequeñas cosas que nos alegran o que quizás por el contrario, pensabas que no conseguirías. 
No es extraño que quiera hacer un pequeño homenaje a aquellas entradas que os han gustado y alguna que otras que no han sido tan visible. 



Recordando el camino por El Rincón de Keren, habéis visto un poco de todo y si sois nuevos por aquí, gracias, esto no ha hecho más que comenzar pero es cierto que los cortes han hecho que no pudiera escribir demasiado. Voy guardando todo en libretitas , muchas ideas han venido a mi y quiero expresarlas escribiéndolas en el blog. 

A continuación, les expongo las entradas con los links que creo que pueden ser de vuestro agrado en Poesía y que tan solo tenéis que clicar para leer: 



Tambíén les comparto los pocos Relatos cortos que hasta ahora he ido recopilando: 


Para ir recogiendo, les comparto parte de una de las historias a la que le tengo especial cariño y luego tendrán que clicar en el enlace para verlo completo: 

Mis Bëlölö y las simultaneidades

Neblina que poco a poco ciega mi vista. Olores particulares pero no menos familiares. No obstante, inmóvil, incapaz de mover un solo músculo, un solo dedo, de alzar un abrazo y lo que es peor , ni poder articular una sola palabra.


Quería creer que lo que mis ojos veían, no era más que fruto del cansancio o el sueño, tal vez de mi imaginación. Lo cierto, es que en ese momento, me parecía real, pero únicamente pude pensarlo un instante, ya que el pálpito de mi corazón retumbaba como tambores animando los cánticos que seguían el compás de éste.

Se hacia cada vez más difícil poder observar lo que fuera que hubiera frente a mí. A medida que mi palpitar comenzaba a apaciguarse, como el que ve una rendija de luz en la oscuridad, conseguí ver algo. Aún no había la suficiente claridad como para percibir cualquier objeto , y entonces, vi aquellas ojas tan grandes. Por su forma, pude averiguar que era de un platanero pero estaba un poco mareado y espere a que la visión fuera completa.

En cuanto la visión me lo permitió y casi como si mi cuerpo fuera manejado como títere hacia aquellas inmensas hojas, sin apenas ver, me llevaron hacia las ramas que cubrían mi rostro. Así estuve durante unos minutos, avanzando. Al parecer, hasta llegar a una llanura con árboles que rodeaban a aquella silueta flotante y resplandeciente mientras mi corazón volvía hacer de las suyas.
Esta vez, los cánticos eran más suaves, delicados, y el repicar del corazón se asemejaba a los timbales de alguna tribu indígena del lugar, al que no sabía cómo había llegado.

Aquel ser se elevó, al mismo tiempo que movía las aguas en forma de remolino como por arte de magia, como si aquel personaje, tuviera alguna clase de poder sobrenatural. Traté de escapar en ese mismo momento, pero mi cuerpo se resistía a responderme y fue entonces cuando como si se hubiera dado cuenta de mi presencia, se giró, me miró, y mientras levitaba, se acercó a mí con las aguas a su paso formando chorros intermitentes en los laterales de su cuerpo.

 Se podía ver, con claridad,  como las gotas que caían de nuevo a su cauce brillaban como si de trocitos de rayos de sol se tratara.

Cuando por fin estuvo lo suficientemente cerca de mi aquel ser, me encontré con que era una mujer, pero no era una mujer normal. Su tez era azul, muy hermosa, sus ojos, aparentemente como maquillados, la hacían aún más bella y junto aquellos labios carnosos y perfilados de curvas sugerentes, me atraían hacia ella como imán a una nevera. Ella me miró desde lo alto como si ya esperara mi llegada, mientras yo… yo estaba trastocado ante tanta belleza.

Poco a poco, comenzó a descender del cielo, mientras ella como en una oración, reiteraba palabras que no conseguía entender. Fue entonces cuando con su brazo me mostró un claro en la selva con un manto de luz donde me mostraba a un hombre y a una mujer paseando con un carrito de bebé como si no existiera nadie más. Aquella pareja hablaba, mientras yo, miraba atónito sin comprender nada. Intentaba averiguar si aquello era real o era ficticio, pues la imagen que estaba viendo parecía dulcificada pero no hizo falta pensar más puesto que aquella mujer o lo que quiera que fuera, me hizo saber que podría tener lo mismo que aquella pareja pero ¿Qué era? ¿Cómo sabía que en mi relación con mi mujer, había cabos sueltos? Fue entonces cuando suscitaron en mí, múltiples preguntas: ¿Qué hago aquí? ¿Estoy aquí por alguna razón? ¿Quién era ella? Y ¿Qué quería de mí? Pero entonces pude oir las siguientes palabras antes de despertar otra vez : <<Malanga… Hierba Buena… Ciruela… Sandía…>>

Desperté en suelo de la cocina, con la cara de mi mujer frente a la mía. Me miraba horrorizada, como si hubiera pasado algo impensable. Fue cuando comprobé que podía moverme y acto seguido trate de incorporarme con la ayuda de esta mientras ella me insistía en que deberíamos de ir al médico, porque por lo visto, el golpe que me había dado en la cabeza fué ejemplar. Sentí algo de vergüenza por ser tan torpe y haberla preocupado de esa manera, pero me encontraba bien, aunque no entendía nada. Hacia un momento estaba en medio de la selva y ahora me encontraba en la cocina observando como cocinaba mi Waisoö  ( esposa) en el banco que habíamos acomodado ahí para desayunar:

                       - ¿entonces ha sido todo un sueño?- Mumuré sin darme cuenta que ella lo escuchó todo

                       - ¿El qué ha sido un sueño? – dijo con curiosidad

                       - No. No ha sido nada. Voy a acostarme un rato en el sofá mientras veo la televisión. ¿no te importa , verdad?- dije intentando desviar la conversación

                       - Tranquilo, acabo de hacer el almuerzo yo sola, le queda poco.

Sin ninguna palabra más, le di un beso en la mejilla a mi Wèwè (hermosa)   y me fui derechito al comedor a intentar no pensar en todo lo que había pasado, pero se me hacía difícil no hacerlo. Me tumbé en el sofá de lado, después hacia el otro  y cuando ya no sabia como ponerme, me senté y pensé en ir a mirar el ordenador y buscar algo de trabajo, ya que desde que estalló la burbuja inmobiliaria, la vida se nos era más difícil y a duras penas , conseguíamos pasar las semanas , los meses y con el tiempo , los años. De nada servía estar bien preparado y mucho menos ser negro en un país de blancos donde el racismo hace mella en cada uno de nosotros cada vez que acudimos a cualquier entrevista de trabajo. Añoraba mi tierra, su gente, su calidez y cercanía, la comida… a lo que me costó acostumbrarme fue a la gastronomía pero de vez en cuando mi Wèwè suele cocinar algo de arroz con lo poco que tenemos.

Mi Wèwè había estado apoyándome toda nuestra corta trayectoria como novios y los años de esta relación, se iban sumando a la cola del estar casados. No crean que siempre tuvimos precariedad, hubo unos años gloriosos en los que gozábamos de buenos manjares, ropa delicada y vehículo propio que nos pudiera desplazar a todos los lugares que quisiéramos, pero ¿a quién queríamos engañar? Este mundo es de los Korí, es decir, de los acaudalados, de los ricos y sus artimañas para no perder nunca que con su mano destruyen todo cuanto bueno haya en nuestros países. Hay uno en cada país, lo tengo visto y comprobado.

Con ese contoneo de caderas que tanto me seducía, llevo a nuestra mesa con mimo toda la comida que ....

Para seguir leyendo... clica en el enlace: Mis Bëlölö y las simultaneidades



Y con esta historia inventada en la que tuve miles de sensaciones y muy buenas , les doy gracias a todos los que se toman un momento por leerme y darme su opinión, corregirme o darme algún tipo de consejo. 
Seguiré inventando historias , creando poesías y sobretodo, seguiré mostrando al mundo que hay mucho de lo que concienciarse. 

Gracias a todos los que componéis El Rincón de Keren y hacéis que pueda soltarme y ser como soy Yo.




©EL RINCÓN DE KEREN


viernes, 18 de agosto de 2017

17/08/2017 Tintado de rojo

¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!

Extraída de Google

El sonido del móvil 
extraña melodía elegida al azar 'Holy war' 
casi inaudible por mi lejanía...
Descuelgo:
"¿Dígame?"
"Hola, estoy bien, no me pasa nada, estoy bien"
"¿Qué tendría que pasarte?"
"Hay un atentado"
Mi estúpida pregunta es la siguiente: "¿Dónde?"
"Aquí , en las Ramblas"
"¿Dónde estás tú?"
mis temores sobre la incertidumbre, el miedo a lo peor, 
el miedo es en un manojo contenido, 
pero la respuesta es rápida:
"En casa, hoy no trabajo"
y como el alivio más grande ,
traté de no tomar nervios al asunto pero 
al colgar, 
los mensajes de cadenas,
los mensajes y vídeos en televisión,
y la posibilidad de que algún familiar cercano estuviera allí me llevan a escribir de nuevo.
"¿Está él bien?"
"Sí, está aquí a mi lado"
"¿Y ella?"
la explosión de información en vídeos sobre los heridos,
me hace sentir rabia y pena por mi tierra, lugar de nacimiento. 
y me pregunto:
¿En qué momento nos volvimos máquinas del morbo?
¿Dónde están la humanidad o la empatía?
¿Dónde?

"Sí, ella está bien"

Alivio en mi ser pero 
Barcelona está tintada de rojo.




HOY Y SIEMPRE, 
BARCELONA, 
ES ESPAÑA,
PUEDES SER TÚ , ÉL O ELLA. 
TU FAMÍLIA.

©EL RINCÓN DE KEREN 


miércoles, 16 de agosto de 2017

Un mundo por descubrir

¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!

©EL RINCÓN DE KEREN

Del recuerdo de ese pasado nada queda sin embargo todo lo recuerda. Hay una especie de aura que todo lo impregna dejando todo lo mal techado desperdigado. Con ganas de no querer pensar, con ganas de no sentirse inútil y aferrarse a un momento de su vida en el que nada es ya parte de la definición de su pasado. Desvió la mirada de ese horizonte invisible. No es que aquel gesto la hiciera más fuerte o le ayudara a terminar con ese lastre, pero la ayudaba mucho no pensar en aquel tormentoso suplicio.

Nunca se es demasiado fuerte para un abrazo, ni un cariño de los que te quieren sin embargo aquello se había tomado casi como por costumbre. "¿Qué puedo hacer si me encuentro en este dilema del sumergirse en el dolor o apartar la mente?”" se preguntaba Johana. Y después de ojear en internet cuantiosos artículos de los que estaba interesada, tomó las llaves y se dispuso a salir a la calle para seguir con el ritual. Cerró la puerta asegurándose de que había cerrado bien y echó calle abajo a caminar. Por aquel lugar, tan vivo como se oye desde el interior de la casa, tan ruidoso cuando pasan algunos jóvenes con su moto trucada… no se asemeja nada al bullicio de todas las mañanas.

Sacó del interior el Mp4, pensaba dar vida al día con la melodía positiva de la radio mientras el cardio de todos los días le inyectaban cansancio y después con un poco de suerte, adrenalina para acabar de limpiar lo que le quedaba en casa.

El paisaje con música, era diferente. Las notas iban al compás de los cuerpos, con los movimientos inciertos de la gente desconocida, con las gesticulaciones de la muchedumbre que comenzaba a hacerse notar a medida que iba llegando a calles más concurridas. En ese momento, si tuviera que ser algo, sería una nota. No es tan solo un sonido, es el movimiento, el sentimiento, la rabia, la alegría o la agonía mostrada en una dulce o amarga canción. “¡Qué viva la música!” pensó hacia sus adentros.

No era más que el inicio de aquel paseo. Hacia mover los músculos con la poca elegancia de unos muslos bien fornidos, pero se había arreglado y aquello carecía de importancia, la gente se saludaba con la mirada. Aunque aquello, no pareciera de lo más importante, para ella aquel gesto era toda una fiesta, “No me arrepiento de haber salido” se dijo.


El camino por lo pronto, no era del mejor asfaltado, pero con sus zapatos bajos hacían el camino liviano, agradable y merecedor, además si quería ver un buen paisaje, este era el lugar, el momento. Y fue entonces cuando el cansancio comenzaba hacer mella. Después de casi una hora caminando los gemelos se quejaban y pedían un descanso. por lo que el paseo fue más lento. Buscó un banco desde donde el que admirar las palmeras , el cielo, la gente y por qué no, la vida en todo su esplendor pero en vez de eso al sentarse y después de recostar la espalda , cogió aire , miró el horizonte y después sintió como poco a poco su respiración volvía a tomar su ritmo normal. Entonces cuando después de aquel camino de ida comprendió que, no importa lo que uno pueda sentir en un instante, un instante de mala vibra, sin sentido, lo que realmente importaba es que ahí fuera, había un mundo lleno de vida y estaba dispuesta a descubrirlo.


©EL RINCÓN DE KEREN

viernes, 11 de agosto de 2017

Juventud

¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!

Imagen extraída de Google


...Y te pido que 
te detengas
que no hagas lo propio
yo le he construido
Tú eres 
tan solo 
pasajera en el tiempo
un billete a un país maravilloso pero
tan solo momentáneo

Le quiero 
diría que
hasta le amo
nos amamos pero 
tu cuerpo
tus labios
son lujuria
no te lo lleves

Juntos hemos fortalecido
viejas heridas
Nos amamos ahora mas
el deseo es 
a veces 
más fuerte que un amor 
viejo y con tambaleos en la mar...


©EL RINCÓN DE KEREN

domingo, 6 de agosto de 2017

Nuestro día

¡HOLA, mis seguidores, lectores habituales y nuevos lectores!

Imagen extraída de Google 

Si un sol que nace, que da los buenos días con multicolor rosa, anaranjado, de azules varios y ese violeta que, impregna las pupilas alertándonos de que otro nuevo día con sosiego, con destellos de sensaciones del "Yo puedo" asomándose por nuestro estómago... si no ves que los latidos acrecientan con el brillo tenue de la mañana, nos revuelven en emociones encontradas llenas de prosperidad, que la calle cobra vida solo con la brisa que acaricia tus mejillas, aunque solo sea esta mañana, y de ahora, en esas mañanitas... Si no oyes a los gorriones haciendo su ruta migratoria por los cielos con el sol como horizonte, si no notas la calma que anida en tu interior con tan solo una brizna del murmullo del pajarillo batiendo sus alas tan pequeñito, si no has visto ya que el sol no solo se muestra, sino que desprende emoción, despierta, nos alborota para luego animarnos con sus sugerentes paletillas para que le demos rienda suelta a nuestra libertad, a el día: NUESTRO DÍA, saliendo a recibirlo como nuestra gran oportunidad...es que no tienes ni un poquitín de sentimiento.




©EL RINCÓN DE KEREN