martes, 28 de febrero de 2017

¿Quién sabe?

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Aquel curso le venía muy bien, y junto a sus compañeras aquel viaje cerca de la ciudad del amor sería como un cuento de hadas.

Partieron por la mañana. El viaje se haría en bus y todas llevaban consigo sus walkmans. Mientras ella escuchaba a sus cantantes favoritos por la ventana del vehículo, se podía uno encontrar con mucha vegetación pero a medida que se iban cruzando las distintas ciudades y pueblos todo aquel paisaje fue sustituido por casas, y la escasez de pisos. Los caminos por adoquines y el silencio en las calles con la llegada al lugar, Francia.


Imagen extraída de Internet


El albergue al que acudieron contaba con múltiples habitaciones. Aquel viaje les dejo a todas cansadas, además, había anochecido y tocaba reponer fuerzas.

A la mañana siguiente desayunaron y visitaron una biblioteca les hablaron de la gramática, la fonética y ortografía del francés. Comentaron la mañana, más tarde se reunieron para comer cuscús en el comedor del albergue. Justo después de comer les dieron un horario de los comercios a los que podían visitar y juntas comenzaron sus hazañas. Comentaban lo correctos que eran todos, lo extraño que se les hacía tanto silencio en las calles y la diferencia de precios con respecto a otras ciudades en los comercios.

Fueron a una pequeña tienda que encontraron paseando. Escogieron un helado cada una y anduvieron por las calles de Carcasona mientras reían y conversaban.

Mientras iban caminando el grupo de chicas, un joven negro que pasaba por aquella calle se la quedó mirando a ella. Quedó prendada de lo guapo que era, además de sorprendida de que de entre tantas chicas, precisamente en ella se hubiera fijado. Ella le pregunto si sabía español, con la mala suerte de que no sabía ni un poquito. Los dos, él y ella se observaban de arriba abajo atraídos como imanes, con el corazón de ella a mil revoluciones y él, mirándola descaradamente.

Puede que fueran demasiado jóvenes, tal vez hubieran congeniado o tal vez no. Pero lo que sí es seguro, es que aquel chico tocó su corazón como nadie lo había hecho nunca y si bien había podido intercambiar unas breves palabras con él en la ciudad del amor, ¿quién sabe lo que le depararía en el futuro?

martes, 21 de febrero de 2017

Cruce de miradas.


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Sentada en aquella cafetería y mirando aquel libro sobre la ciudad, decidió darle un sorbo a aquel café que acaba de pedir. No podía dejar de pensar en todo lo que había dejado atrás por hacer este viaje que aunque en un principio lo iba hacer con su amiga Mercedes, acabó haciendo sola.

<<Tampoco se está tan mal así. >> Pensó para sus adentros, mientras observaba el libro de la ciudad de Barcelona al mismo tiempo que iba dando sorbitos pequeños para saborear aquel brebaje.

Anduvo por “Fabra i Puig” y sus tiendas, observando todo cuanto acontecía: Las mujeres comprando, los grupos de niñas que habían hecho piña para pasear por allí, a las mamás corriendo detrás de los niños y la multitud que se agolpaba en las tiendas, debido a las rebajas de última hora.


Imagen extraída de internet


Decidió coger la línea roja y parar en “Plaza Catalunya”, para pasear por “La Rambla” y se encontró con que había una masa de gente que iba en todas direcciones, no sabía a dónde, pero iban hacia algún sitio, eso era seguro. Sin hacer demasiado caso, observó a los artistas de la zona que el que más o el que me menos, consiguió captar su atención. Como si de una niña se tratara comenzó a capturarlo todo con la cámara, ya que hubo un mimo que la hizo volver a la niñez, un puesto de flores que le recordó a la de la vecina modesta de su pueblo, solo que con la multitudinaria gente que había a su alrededor. Del restaurante de comida rápida no paraba de salir gente joven, como si fuera el sitio de referente social. Aquello le hizo pensar en lo modesto que era su pueblo.

Anduvo más abajo hasta girar en una calle, para llegar a la “Plaza Real”. Le habían contado que allí se reunía gente de todo tipo de corrientes y como aun le quedaba dinero, decidió tomarse algo por allí.

Vió a varias parejas. Las diferentes etnias estaban a la orden del día lo cual le producía una gran satisfacción y curiosidad.  Entonces pensó al sentarse en aquella terraza, si no hubiera sido mejor ir a degustar algún plato típico de cualquier otra cultura que no fuera la catalana. Al fin y al cabo, el primer día, ya probó algunos suculentos. Decidió dejar el almuerzo para más tarde, pidiendo una cerveza para hacer como dirían los catalanes: “El Vermut”.

Era increíble como cuando hacia sol la gente aprovechaba hasta el último rayo de sol para echarse a la calle y disfrutar. Aquello no era tan diferente de su pueblo.

Después de las dos de tarde las calles estaban menos concurridas aunque aún había gente por los alrededores. Esta vez iría cerca de “Fabra i Puig”, pero más allá. Tenía muy buenas recomendaciones sobre un bar colombiano y así lo hizo. Durante el trayecto los vagones estaban prácticamente vacíos, cuando lo lógico es que estuviera abarrotados, pero era la hora de comer y todos estaban dándose los homenajes en su restaurante favorito excepto un chico que leía en el asiento de enfrente. Eran los únicos en el vagón. Él la miraba de vez en cuando por encima del libro y ella como haciéndose la sueca, de vez en cuando miraba hacia él por el rabillo del ojo. Varios fueron los encuentros con la mirada, y cuando por el altavoz del megáfono sonó el aviso de que la próxima parada era “Clot” el chico echó su libro a la bolsa pero no sin antes echarle una mirada… otra… y en el último momento, cuando parecía que le iba a decir algo… se abrieron las puertas y acto seguido, se fué.

lunes, 20 de febrero de 2017

TÚ, NIÑA.


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(Imagen propia de Almería)


TÚ, NIÑA

Niña que llora sobre la cuna 
Nada calma mejor que los brazos de su progenitora,
Niña que busca enlaces amistosos, 
En una rotunda negativa de los contrincantes 
Niña que crece 
Que se levanta 
Enmudece ante tan escalofriantes gestos
Hipocresía 
Falsedad
Nadie es quien dice ser 
En su corazón, 
Reina la soledad 
Demasiado blando para tanto trajín 
Demasiado noble para la época 
Renunció a otras presencias en su vida 
Las evasivas no iban con ella 
Fuerte o no , 
Se acostumbró como niña al mecer de los brazos de su madre 
Si hubiera podido 
Hubiera declarado la guerra 
Pero la batalla se hacía en su interior. 
Niña que llora desolada, 
Niña que con impotencia aclama justicia 
Más no podrá más que huir 
Labrar un nuevo futuro, 
Labrará una nueva vida 
Con nuevos seres 
Nuevas almas, 
Mientras su corazón danzarín 
Y sus ojos sabios de esta corta vida, 
Resplandecen 
Como luceros,
Sin pensar que los problemas , 
Se los lleva consigo.


viernes, 17 de febrero de 2017

La fuerza del amor.


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La fuerza del amor

Traes a mi vida templanza
Cada vez que la recorro en diapositivas,
Me doy cuenta de lo mucho que hemos avanzado.

Imagen de Internet


Estar soltero 
Te ayuda a conocerte mejor 
Y en ese mundo en que te vas formando a ti mismo,
Descubrirte,
Admirarte, 
Mimarte,
Quererte,
Y valorarte
De pronto apareces tú.

Qué bonito cuando nuestras miradas se acarician, 
Cuando bailamos al son de la misma sintonía,
Cuando por cualquier cosa nos anhelamos,
Qué bonito es comprenderse,
Ser comprendido.

En ese mar de momentos, 
Hay un futuro juntos
Decidimos apostar por el, 
Luchando, 
Defendiendo,
Nunca mermando,
Siempre aplacando las dificultades
Y ese día que caigo, 
Me recoges,
Me elevas…

Tu apoyo incondicional es basto,
Es pleno,
Confianza ciega. 

Nuestros cuerpos se siguen 
Con la certeza de que el amor,
Existe.

El amor podrá con los sin sentido, 
Los desafueros, 
Las nubes grises, 
Los malos entendidos 
Y los cambios estacionales.
En medio de este remolino de sensaciones,
Nuestros cuerpos se unirán, 
Estremecerán,
Sintiendo con la más bella de las calideces
Lo que un amor 
Por muchos obstáculos que encuentren 
Pueden llegar a conseguir. 

jueves, 16 de febrero de 2017

Reflexiones nubladas

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Imagen propia de Almería (capital)


Hoy el sol se burla de mí y se esconde. Aunque he aprendido a perdonar sus actos, intenta esconderse tras las nubes, trata de escapar y enfrentarme. Entonces yo le maldigo, por no ofrecerme algo de ambiente. Sin embargo enfurece con nubes grises en el cielo y es cuando comienzo a reflexionar, ¿vale la pena enfurecerse por instantes malos?

Como si el cielo y el sol comprendiera que es una guerra sin sentido, las nubes y su intermitente chispeo escampa provocándome una sonrisa de oreja a oreja y los primeros rayos de sol en toda la mañana. Porque no es solo el buen ambiente, también son los rayos de sol, las buenas vibras, la alegría que se propaga, dime tú si no vale la pena estar alegre.

miércoles, 15 de febrero de 2017

¿Debería volverme?



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¿Debería volverme?

Emerges de entre tanto choque de palabras, 
Dulce y apacible,
Calmas mi mente 
Callas mis penas 
La única que sabe que decir 
Consecuente o no 
Consigues poner en orden todo cuanto había desordenado 
Debería estar sorprendida 
Pero sin embargo te busco 
Buscando esas manos cuidadoras que me consuelan 
Palabras de santo, 
Multitud de arrumacos 
Pero el consuelo a veces no llega 
Y me veo tras de ti 
En busca de una palabra 
Un saludo 
Enfrentadas por lo que debería de estar bien 
Busco tu bendición 
Como pecadora en esta iglesia, 
Como monja que no ha cumplido su penitencia 
Debería seguir mi camino 
Debería de formar lares de armonía 
Cumplir con mi obligación 
Pero me vuelvo cogida de la mano de mi amor a verte 
Como cachorrilla buscando una muestra de que aun estas ahí 
El camino se hace denso y largo 
Más no puedo dejar de volverme 
Hoy la vida me obliga a mirar hacia adelante 
Y me encuentro en la quietud 
Con desazón por lo que fue,
Con miedo a lo que viene 
Y con la dicha de que mi amor me quiere
¿Debería volverme?

Imagen propia


martes, 14 de febrero de 2017

¿Amor o consumismo?

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Me apetecía escribir algo que no fuera una historia, pero tranquilos, estoy metida de lleno de una sin embargo quería felicitar estas fiestas tan señaladas como es San Valentín.

Muchos esperan esta fecha marcada en el calendario para poder expresar todo lo que no han hecho en todo el año. Algunos lo celebran otros tan solo piensan que es un día más pero para la gran mayoría es el día en que uno puede decir que ama con libertad, a esa persona querida y si no se lo ha dicho todavía , es el momento perfecto.

No soy de fechas pero si que es cierto que hace ilusión que te regalen aunque sea una única rosa con algo más o estar con mi pareja más sobones que nunca. Lo que algunos llamarían, un muermazo empalagoso jeje!

Ahora que estamos hablando de San Valentín, yo, sinceramente, no me esperaba nada ,pero bueno ha caído una rosa azul. De las que a mi tanto me gustan y que para ser sincera en muy pocas ocasiones me han regalado (por no decir ninguna) pero si tengo que ser totalmente sincera no lo celebro, porque creo que es una fiesta consumista y lo que puedo regalar en é
Imagen sacada de internet

sta fiesta, lo puedo hacer el resto de los meses, pero vuelvo a lo mismo, hace muchísima ilusión y todo porque unos señores decidieron que los hombres debían declararse y ser todo lo románticos que pudieran en esta fecha. A ver, no niego que pueda sacar de apuros a muchos que les cueste sacar de si algo extra o si eres olvidadizo marcar en el calendario ese día para sorprender, pero seguro que hay más días que éste, que se ve venir por todos los rincones. ¿No creéis?

Dadas las circunstancias, si eres un poco despistado o despistada, estas de suerte pero no olvides, que el amor no es un día al año, esto es como tu amor, no está ahí solo una vez al año, ni el amor que sientes hacia esa persona. ¿Verdad que amas todos los días y cada mes que entra y cada año?

viernes, 3 de febrero de 2017

Historia inventada: No hay mal que por bien no venga. (Capítulo Final)

                      
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NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA.


                             - ...Tenemos que hablar… porque si tú me quieres y yo te quiero…. ¡Dios! ¡Cuánto te quiero…!- en ese momento no puede contener el equilibrio y, esta vez, Isaac no puede con su tambaleo y ella se desmaya.

                       - ¡Dios mío! ¡Lucia! ¿Estás bien? Contéstame! - pero a lucia no le pasa nada, porque de la borrachera se ha quedado dormida en el suelo. 

Como puede, la coge en brazos y la lleva a una habitación a que duerma la mona le quita los zapatos y apaga la luz. 

Es de día pero Lucia no sabe porque está en casa de Isaac pero de pronto un fuerte dolor de cabeza inunda sus pensamientos y es en ese instante cuando aparece Isaac con el desayuno: 

                       - ¿Cómo estás hoy? – dice en un tono cariñoso que Lucía no entiende- Anoche te desmayaste y con las mismas te quedaste sopa. – dijo preocupado

                         - ¿Pero qué hago aquí? – dijo llevándose la mano a la cabeza

                     - ¿En serio no te acuerdas de lo que pasó?  - dijo sorprendido- ¿a ver qué es lo último que recuerdas?

                       - Recuerdo estaba en mi piso cenando… y bebiendo algo…- dijo con reparo. ¡Uff que dolor de cabeza!!

Isaac , abatido le muestra lo que le ha traído para desayunar a la cama pero ella le dice: 

                       - Isaac , quería decirte siento mucho todo lo que has tenido que pasar… yo … - pero este sonriente la interrumpe

                       - No tienes que decir nada, al parecer venias dispuesta a hacerme ver lo mucho que te dolió toda aquella época juntos. Mira, yo me enamore de la Lucia que ayuda y se preocupa por los demás y creo que es lo que más me gustaba y me gusta de ti. Si te soy sincero, no he dejado de pensarte, pero quizás yo necesitaba de tu atención porque eres todo lo que me gustaría para mí. Ahora tengo un nuevo trabajo, y puedo corresponderte de la mejor manera posible, fui un egoísta y solo pensaba en mi… 

                       - No, Isaac, siempre te dejaba  para lo último…. Soy yo la egoísta

                    - Si me lo permites ahora podemos correspondernos el uno a otro el resto de nuestras vidas. Estaremos el uno para el otro y déjame decirte que a veces , no está en la mano de uno arreglar todos los desastres de la gente pero en tal caso, lo que haces , es admirable, 

Lucia se quedó pensando y  dijo: 

                       - ¿Me estas pidiendo que me case contigo? – dijo con la voz entrecortada 

                   - ¿A ti que te parece? quiero que seamos uno para siempre, yo …- ella le arrancó un beso
Imagen sacada de internet

Lucía estaba un poco fuera de si , no podía creer como su vida había cambiado tanto. Comprendió que a veces no se puede controlar todo y que quizás hay que dejar fluir las cosas. Tanto es así que sus padres, con el tiempo, firmaron una tregua y quién sabe, con el tiempo se darían otra oportunidad como Lucia e Isaac. 

Hizo falta años para que se pusieran de acuerdo. Hubo enfados, discordancia, pero todos esos problemas con el tiempo, los superaron. Hizo falta verdades como puños de vuelta a la realidad. No obstante, como dirían algunos, no hay mal que por bien no venga. 

FIN.



jueves, 2 de febrero de 2017

Historia inventada: No hay mal que por bien no venga ( Parte 2 )

             
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NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA (II)



                 - ...¿No sabes quién soy? , ¿verdad?- dijo con una sonrisa entre dientes

Lucía se le quedó mirando intentando hacer memória pero todo lo que se le ocurre es sonreír y decir lo siguiente: 

               - A caso debo conocer a todo el que entra en un establecimiento – dijo para borrar esa maldita sonrisita de su cara y lo consigue. 

               - Lucía , soy Isaac... –dice intentando causar efecto en ella.

En ese momento el camarero viene a traer las bebidas y a tomarles nota: 

               - ¿Han decidido que van a tomar?

Lucia hace caso omiso a la pregunta del hombre y se dispone a darle un sorbo a su Martini cuando el chico interrumpe la enumeración de platos que hay en la carta y éste dice: 

               - ¡Por dios santo Lucía! ¡Soy tu exnovio!- exclamó con desespero.

En ese momento, se atragantó con la bebida y comenzó a toser como una descosida mientras el camarero intentaba que recobrara el aliento:

               - ¿Está mejor Lucía?- dijo preocupado el camarero. 

               - Sí ying , ¿podrias ponerme lo de siempre para llevar?

               - ¿Te vas? – repitieron al unisono el camarero e Isaac. 

               - Sí – dijo sin atender a razones

               - Así lo haremos.- Dice el camarero mientras se aleja.

Ella se incorporó y se dispuso a marcharse del lugar. No tenia ganas de aguantar a su exnovio:

               - Mujer pero no te vayas , en unos minutos nos traen la comida. Debes de estar hambrienta. Quédate por favor , prometo no ser un estúpido contigo. 

Ella le miro de arriba a bajo, había adelgazado estaba fibroso, además de más guapo pero decidió quedarse porque en cierto modo , llevaba razón , estaba hambrienta así que  tras unos instantes pensando y debatiendo entre quedarse o no , decide quedarse. 

No podía creer que tras meses sin haber cruzado palabra con él, de todos los restaurantes que había en la ciudad, decidiera ir a este. No sabía muy bien de que debía hablar, ya que habían perdido contacto. En cuanto decidieron dar fin a la relación por su comportamiento tan agrio con ella y porque, según él, había cambiado mucho, no se volvieron cruzar. Y ahí estaban los dos compartiendo mesa, como si de una cita se tratara, como si fueran otra vez una pareja. Pero ella no olvidaba los malos ratos que le hizo pasar cuando estaban juntos reprochándole siempre el pasado: 

                 - Lucía, no pretendo incordiarte, ni hacerte sentir mal. Hasta hace unos meses, no quería ver lo que ocurría pero reconoce que algo de culpa tenías tú también….- dijo en un tono suave como intentando no desencadenar una discusión.

                 - Y según tú, ¿de qué tengo yo culpa?-vaciló

                 - Durante mucho tiempo estuviste ayudando a muchas personas, y te olvidaste de ti… e incluso de mi… - dijo como temiendo que ella estallara en tempestad.

                 - ¿A que te refieres con que me olvidé de mí?

                 - Llevas tanto tiempo ayudando a los demás, que se te ha olvidado disfrutar con los demás, con los que te quieren, de disfrutar con las cosas simples, tu pareja, los amigos. Te voy hacer una pregunta y quiero que seas sincera: ¿cuánto hace que no disfrutas con alguien o de estar contigo misma sin preocuparte de los problemas de los demás? Dime.

                 - ¡Ya veo que no quieres hacerme sentir mal , ya lo veo!- dijo enfurecida mientras recogía sus cosas para marcharse

                 - Por una vez, actúa como una adulta y enfréntate a tus miedos, se coherente con lo que sientes y haces. – dijo intentado hacer que se quedara pero fue en vano porque ella ya se iba de ahí. 

Lucia salió corriendo del restaurante con aquellas palabras retumbando en su cabeza. Corrió y corrió todo lo que los zapatos le dejaron, con tal mala suerte que resbaló haciéndose una herida en las rodillas. En aquel momento, comenzó a llover al mismo tiempo que lloraba. Sentía que Isaac lo único que quería era que se sintiera mal, solo quería ofenderla, humillarla y no lo iba a conseguir, ella creía que estaba para un propósito en esta vida. Ayudar a los demás. Las siguientes horas de camino a su casa fueron descalza y bajo la lluvia, por lo que al encontrarse una marquesina, decidió tomar un bus de camino a casa de su padre, él la comprendería, él la consolaría y sobretodo corroboraría lo que ella creía, que Isaac, no estaba en lo cierto. 

Imagen sacada de Internet 

Tomo el bus urbano que le dejaba justo a una manzana de casa de su padre que ahora que ya no vivía con su madre y con el ascenso de su trabajo en los últimos años y la consecuente jubilación había adquirido un piso acomodado y en buena zona. Si algo le sobraba, era el dinero, aunque en su casa, siempre les educaran de como en todas las casas humildes, gozando de una educación pública. Eso no les impidió que todas las hijas tuvieran su propia carrera. La familia estaba unida gracias a su madre y su padre que siempre estaban ahí para decirles que era lo bueno pero también lo malo. Lucia sentía que no podía haber recibido nada mejor que el cariño de sus hermanas y de sus padres, pero sobretodo el apoyo de su padre. 

El bus llegó a su destino. Bajo toda mojada y con los zapatos de la mano caminando sobre la acera ahora mojada, hasta llegar al portal, subir las escaleras y pulsar el timbre del piso. Abrió la puerta y descubrió a un padre en pijama, que la miro de arriba abajo: 

                - Pero bueno hija mía, ¡¿cómo vienes ahora con la que está cayendo?! Corre pasa que te de una toalla y algo para que entres en calor. 

Su padre trajo una toalla lo suficientemente grande como para cubrirse todo el cuerpo y con ella, un pijama suyo a rallas y unas zapatillas y le dijo: 

                - Ponte esto y te preparo un té bien calentito … - pero le interrumpen

                - Le he visto… papá… ¡le he vuelto a ver! – dijo entre lágrimas

                - ¡¿A quién has visto?! – dijo sorprendido

                - A Isaac papá…- dijo aumentando sus ganas de llorar

                - Mejor preparo chocolate caliente- dijo nervioso

                - Le he visto y lo único que ha sabido es incordiarme.¡ Seis meses han pasado! seis meses han pasado!- dijo furiosa

                - A ver, Lucia, cálmate y cuéntame que es lo que te ha dicho para que estés tan alterada.

Entonces ella tragó saliva, se secó las lágrimas y le contó lo sucedido: 

                - Hija mía ,te voy a decir algo que puede que no te guste pero  tu problema es que no soportas que te digan las verdades y algo de razón lleva el chaval- hizo una pausa para darle un sorbo al chocolate y prosiguió- Eres muy buena , te preocupas por todo el mundo y tienes muy buenos sentimientos pero ¿has pensado como ha tenido que sentirse ese muchacho al ver que prestabas más atención a los demás ,que a tu propia relación? 

Lucía se le quedó mirando a su padre y durante unos minutos voló su imaginación intentando hacer un recuento de todo lo que había vivido con aquel hombre, Isaac, sus constantes huidas para ayudar a innumerables amigos , su afán por su trabajo y el poco tiempo que le dedicaba al pobre hombre. Se quedó callada : 

               - Hija, lo que os ha pasado, no es tan diferente a lo que me ha pasado con tu madre, y en eso tengo que decir que no puedes decir que no eres hija de tu padre porque cuando nos sentimos mal con nosotros mismos nos escondemos tras el trabajo y ya que estamos hablando de verdades, te diré que yo me castigaba por no poder darle a tu madre una vida mejor de la que podía por aquella época. No tengo ninguna queja de tu madre puesto que se las apañaba para alargar todo lo posible el dinero , hacer más comida y aguantar el chaparrón por mi loca cabeza de no sacarme lo que hora le decís oposiciones , para ser policía de calle. Estaba estancado en mi lugar como administrativo pero lo cierto es que yo quería estar en el meollo, en las calles, sentir toda esa acción pero eso suponía quitar tiempo de mi familia y eso me daba miedo y tu madre durante un tiempo me animaba, pero con el tiempo deje de quererlo por miedo a perder a tu madre que aduras penas la veía, tú no te acordarás eras la más pequeña de las tres y aunque no os faltó de nada, me hubiera haber estado más con vosotras cuatro. Yo sé de qué tienes miedo pero  la pregunta es: ¿lo sabes tú? 

Lucia , cabizbaja , abrazó a su padre y entre lágrimas le dijo a su padre que tenía miedo de que los demás no la quisiera, que había aprendido a esconder el dolor , que se sentía vacía , no le encontraba sentido a nada y sentía que si ayudaba a los demás , lograría recomponer una parte de ella por cada persona a la que ayudara:

                 - Papá he sido una estúpida, me he estado engañando a mí misma y siento que el haberme hecho psicóloga quizás no fue la mejor de las ideas. 

                 - Hija mía, no sé si fue la mejor de las ideas yo solo sé que quiero volver a mi niña , la que reía , admitía sus errores y luchaba por lo que quería. Ese chico te quería con locura y tuvo que aguantar años de indiferencia. Hasta donde yo puedo ver , sigues enamorada de él. Yo no sé si podré arreglar lo que tenía con tu madre pero vosotros sois jóvenes. si le amas y él te ama , los problemas no deberían de ser un impedimento , el amor , todo lo puede. No dejes perder la ocasión porque los años pasan muy deprisa y los arrepentimientos los recordamos más que lo que hacemos bien. 

               - ¿Qué debería de hacer? 

               - Ahora tenéis unos aparatos fantásticos que se llaman móviles. Cítalo, discúlpate y tal vez, aun tenga remedio. Aunque con el plantón de hoy … puede que esté un poco resentido. 

               - ¿Pero papá con qué cara miro yo a Isaac después de todo lo que le he hecho? Y lo de hoy? Me va a mandar a freír espárragos.

               - Puede que te sorprendas más de lo que crees. Hazme caso hija. 

Lucia confiaba en su padre y así lo hizo. A la mañana siguiente envió un mensaje a su exnovio con la esperanza que éste aceptara quedar con ella. 
Aquella mañana la pasó con su padre y lo que iba a ser una mañana se convirtió en una semana. Era lo bueno de ser su propia jefa, podía decidir cuándo trabajar.

Tras llegar el viernes de aquella semana recibió un mensaje. Era Isaac, invitándola a cenar en el restaurante donde se vieron por última vez. Accedió, sintiéndose algo temeroso de lo que pudiera pasar.  La negativa ante una posible reconciliación, miedos, los reproches… le entraron ganas de vomitar y salió corriendo el baño. En ese momento salía su padre que se quedó sorprendido por su rapidez al entrar en el baño : 

               - ¿ Estas bien hija?- dijo mientras la veía vaciar hasta las entrañas. 

En cuanto pudo sacar la cabeza del váter, cogió aire y le dijo: 

               - He quedado con Isaac- dijo intentando recobrar la compostura. 

               - ¿Cuándo habéis quedado?

               - Esta noche. 

               - Cosas del amor ¿eh? ja ja ja ja ja – dijo burlón

               - ¿Encima te burlas de mi? 

               -   Es que, tienes que reconocer que es gracioso. Ahora etas como un flan y dentro de unos días estaréis cogidos de la mano como unos tortolitos. No te preocupes tanto mujer … - dijo entre dientes

               - Espero que tengas razón.

               -       Anda, vamos a comer y luego te invito a una tila para los nervios. Cortesía de la casa. – dijo burlón 

Laura se duchó, se cambió y comieron juntos. Aquella noche era la decisiva pero no sabía muy bien para qué. Salió de casa de su padre con la misma ropa con la que dejo a Isaac en el restaurante aunque realmente, no tenía demasiadas esperanzas en conseguir una tregua. 

Llegó a la puerta del chino y esperó. Había pasado una hora pero su expareja no aparecía. Pasaron dos horas.  Ella ya no confiaba en que llegara, así que para no irse de vacío entro en el restaurante y pidió lo de siempre para llevar y se fue para su casa. En la puerta de casa sonó el teléfono y era él para decirle que se pasaría más tarde que había tráfico. él le dijo que se había demorado en una reunión en su nuevo trabajo como Personal Trainner y la invitó a cenar al día siguiente sintiéndolo mucho. Ella se fue a su casa sintiendo que quizás era una excusa para no tener que verla. 

Cuando ella llegó a su casa, cogió una botella de vino blanco para acompañar la comida que había pedido y mientras comía en silencio una copa llevo a otra con las palabras de su padre en su cabeza. Ya, algo tomada, como pudo abrió la puerta y mientras se tambaleaba por la calle, se plantó en casa de su exnovio. Subió el primer piso. Aduras penas podía con su alma intento darle al botón del timbre pero sin éxito, por la visión borrosa, entonces decidió aporrear la puerta hasta que éste, no tuviera más remedio que abrir la puerta y asombrosamente, así sucedió : 

                - ¡Lucía! – dijo sorprendido

                - Veo que no me esperabas ….- dijo intentando sostenerse

                -      ¿Estás borracha? 

                - ...Siento haberte hecho sentir tan poquita cosa , siento no haber sido mejor novia , siento que todo esto no saliera como debiera ser , quizás no sé qué es lo más importante- dijo mientras intentaba coger aire pero en ese momento pierde el equilibrio y el la sujeta como puede introduciendola dentro del piso para que no arme más jaleo 

               - Ven, te voy a llevar a…. – pero le interrumpe y se separa de él

               - Tenemos que hablar… porque si tú me quieres y yo te quiero…. ¡Dios! ¡Cuánto te quiero…!- en ese momento no puede contener el equilibrio y, esta vez, Isaac no puede con su tambaleo y ella,  se desmaya.

CONTINUARÁ...



miércoles, 1 de febrero de 2017

Historia inventada: No hay mal que por bien no venga. (Parte 1)

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NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA


Había logrado superar la vergüenza de hablar delante de la gente. Aquello merecía ir a por otros nuevos objetivos y con la llegada de esos nuevos objetivos un nuevo problema llegaría a ella.

 Lucía era una chica como el tiempo. Si el cielo estaba gris, su alma se sentía gris  y sus ganas casi desvanecían, pero en cambio cuando el cielo era brillante , azul y con rayos de sol era infinitamente más productiva en lo que a trabajo se refiere, porque su carácter también cambiaba y además era capaz de convertir esas lágrimas en los demás, en alegría. Le gustaba ayudar a la gente, disfrutaba con ello y aunque a veces la tacharan de buenaza ella era inmensamente feliz al sentir que aportaba algo a todas esas personas que acudían a ella. 

Lo cierto es que, Lucía, había ocupado todo su tiempo en cambiarse a sí misma desde la ruptura con su exnovio. Aquel sinvergüenza, la había hecho sentir que no valía para nada y desde que pudo alzar la cabeza, lograr su título como psicóloga y comenzar a pensar en abrir su propio gabinete, estuvo muchas noches llorando, sin salir de casa, era obvio que destilaba inseguridad. Ello no hacía que fuera peor en su trabajo, al revés, le sirvió para proclamarse como una exitosa psicóloga con sus nuevos métodos. 

Imagen sacada de internet

Era una mañana cualquiera. Lo que le preocupaba, era que ahora que su madre se divorciaba de su padre, su madre se negaba a escuchar cualquier problema suyo. Ahora, la ironía es que la tenía como paciente, en su consulta y desde hacía una semana, estaba pensando en asociarse con otra persona, puesto que los problemas, paciente y psicólogo, no los debería de llevar un familiar, aun con todo, estaba dispuesta a ser el apoyo de su madre, aunque ello le costara ver desvanecer la figura heroica que había construido durante el transcurso de los años , sobre su padre. Su padre, era policía, y aunque no le tocaban los casos de calle, se ocupaba del papeleo, siempre llegaba a horas indebidas, con las molestas llamabas a altas horas de la madrugada para entregar documentos y como imaginareis, el desvelo de su madre se lo llevaba consigo todas las noches. 

Aunque su madre se había acostumbrado a las noches en vela y las constantes idas y venidas, de su ahora ex marido, la madre de Lucía le reprochaba la falta de atención por parte de él y su escasa presencia en los momentos más claves en la niñez de sus hijas. Por no hablar de que ella solía acabar las frases con su típico  “No era más que un  simple funcionario, ni si quiera era un policía de verdad” . Aquellas palabras hacían que Lucía se retorciera por dentro, pero ella había observado que lo único que le pasaba a su madre, era que estaba dolida y no hay nada peor que una mujer dolida porque arremeterá contra todo aquello que la haga sufrir llevándose por delante todo aquello, persona o no,  que se inmiscuya de por medio, llevando las de ganar o no. 

Lucía había encontrado una primera tarea para su madre,  y ésta era escribir en una hoja todo lo bueno que le aportaba su padre en un papel para aquella mañana por lo que decidió citarla en una cafetería bastante intima para no tener que hacerla conducir hasta la capital ya que su madre vivía en uno de los pueblos de los alrededores de Barcelona. 

Habían quedado a las diez y media. Lucía, no sentía  que fuera la mejor en su campo, pero ella solía decirse a ella misma que si le habían concedido varios premios, por algo sería. Estaba dispuesta hacer lo que fuera por volver a juntar a aquellos dos. 

Lucia llegó con tiempo a la cafetería y con la agenda integrada que llevaba en la BlackBerry  comenzó a concretar las diferentes citas que habría durante la semana y a programar las del mes. Lo cual era una tarea ardua ya que apenas le sobraba tiempo para para casi nada.  

Aparece un mensaje en la bandeja de su teléfono y es su madre. Está aparcando justo en frente de la calle. A los minutos aparece Pili, su madre, con cara seria, abatida y algo de bolsas en los ojos, lo cual, era raro  ahora que tenía la libertad de dormir todo lo que quisiera tras su jubilación como profesora de matemáticas: 

                - Hola hija, siento el retraso, no hay manera de aparcar por aquí cada vez hay más coches y más gente en la ciudad.  ¿Has pedido ya?

                - ¡Hola! No pasa nada, no he pedido nada, estaba arreglando el calendario para esta semana. ¿Cómo estás? 

                 - Pues hija mía he comenzado a dar clases particulares a niños pequeños y para llenar las tardes estoy haciendo zumba con las vecinas del bloque en un gimnasio que hay en el Lloret de mar. Nada , importante- quiso quitarle hierro al asunto.

Lucía se había dado cuenta que ahora que su padre no estaba en su vida y que ella y sus hermanas no estaban en casa, intentaba llenar esos huecos de soledad, ya que durante mucho tiempo de lo que tenía que preocuparse era de su casa y sus hijos, además de su desvivir por su padre por descontado: 

               - Me alegro que hayas dado con la clave para mantenerte ocupada, eso es muy bueno, además, sales de la rutina y te diviertes. 

               - Desde que eché a tu padre de casa, y vosotras os hicisteis lo suficientemente mayores como para independizaros… - hizo una pausa y cambió de tema – ¿qué quieres para tomar? pago yo, aprovéchate ahora que estoy aquí. 

               - Sí, un cappuccino. Mamá, no pasa nada, me alegro de que estés aquí y podamos compartir la mañana juntas. – dijo intentando no entrar en temas dolorosos para ir paso a paso – ¿Me has traído la hoja con lo que te pedí? 

                   - ¡Ay Lucía! No me hace falta un papel para recordar a tu padre como era. – dijo con la intención de volver a despotricar sobre su padre. 

                -       Mamá…  ya lo habíamos hablado antes… ¿no? Habíamos acordado que seriamos abiertos, neutrales y que sobre todo tendríamos paciencia. – dijo intentando persuadir la situación

                   - Sí… bueno, es que tu padre, me saca de quicio, pero tengo que reconocer que tenía esa manía de querer averiguar lo que me sucedía como si de un detective se tratara. Pero un detective silencioso, porque siempre daba con la clave del asunto y con sus buenas palabras, conseguía apaciguar el ambiente. Era algo que… bueno… en realidad, tenía su gracia. 

               - Bien mamá, ¿ves como no era tan difícil?- dijo buscando conseguir una leve sonrisa en el rostro de su madre. 

La mañana continuó con confesiones de todo tipo, las cuales tuvo que sacar casi con sacacorchos puesto que su madre , con el tiempo, se había endurecido bastante y le costaba sacar las emociones con facilidad ,pero Lucia, con las sesiones que realizaban juntas, había comprendido que su madre se culpaba por algo , pero era tarea de Lucia hacer ver a su madre que el problema no era su padre , sino que por algún motivo que no lograba descifrar, su progenitora había arrastrado durante lo que duro el matrimonio. Sabía que ella no reconocería su dolor , puesto que había estado maquillando la verdad todo este tiempo para no sentir nada. Debía hacerla librar de esas cadenas,  haciéndola entender que todos sufrimos por algo y no por ello dejamos de ser mejores o peores personas. Debía ir con delicadeza, no podía soltar simplemente lo que pasaba o pensaba, ya que lo tomaría como una agresión a su orgullo. Debía de ser paciente, hablarle con dulzura, ser comprensiva y sobre todo, tratar de ser empática. No podía dejarse llevar por los sentimientos, ni tan siquiera debía creer que uno de los dos tenía la razón, pero si por el contrario, encajar la historia.

Habían estado hablando durante varias sesiones con su madre, pero pronto llegaría el momento de hablar con su padre y todas las piezas del puzle encajarían. Lucía sentía que podían como mínimo, darse una oportunidad.

Era fin de semana y Lucia solía quedar con su mejor amiga con la que compartían aficiones y gustos. Desde que ella consiguió luchar contra el acoso escolar y ponerle sentido a su vida haciéndose psicóloga ,su amiga Marta la había acompañado en todo su trayecto como mejor supo. con el inconveniente de que ahora que se había casado las quedadas habían disminuido y los encuentros eran más para eventos puntuales pero daba la casualidad de que Marta en su idílica vida de esposa feliz y con perspectiva de formar una familia, tenía problemas en el paraíso y ahí estaba ella para hacerla sentir mejor con encuentros en bares , cafeterías , salidas a conciertos e incluso una escapada a la montaña, porque según ella, su marido había dejado de mirarla como antes y como Lucia es psicóloga se arrimaba a ella con la esperanza de que le aportara algo de sensatez a las locuras que se le pasaban por la cabeza. Desde  que ese mal causo que se volvieran a encontrar como si no hubiera pasado el tiempo, el constante afán por conseguir consejo de ella, por parte de su amiga , le causaba agobio y desde la ruptura de Lucia con su exnovio, el divorcio de sus padres  y ahora marta con lo de su marido , la evitaba bastante por lo que se inventaba algunas excusas para no tener que coincidir con ella. 

Lucía se sentía estresada, sin ánimo, débil, a lo único que ponía interés era a su trabajo. El resto de los días, organizaba todo para no tener que hablar con nadie que no fueran sus pacientes. Había llegado a no interesarse por nada, ni leer, ni quedar con amigas e incluso quedar con algún hombre, desde hacía ya varios meses.  Todo le dolía profundamente. No se sentía con ganas de contar lo que le sucedía, no por el momento. 

Su padre quizás no estuvo todo lo que una chica pidiera pero estuvo en los momentos clave de su vida. En las subidas, y sobre todo en las caídas. Ella recuerda con cariño el mes entero que se tomó para arreglar el problema que sufrió de niña en la escuela y algo le hacía pensar, que después de todo, no era tan mal padre como su madre decía. O eso quería creer. 

Ya había pasado un mes y todos y cada uno de los fines de semana, Lucía había estado atiborrándose de dulces, comida rápida, e infinidad de postres varios. Había engordado claramente, pero eso no le impedía ir a comer cada domingo en su restaurante chino para sentir que no se quedaba encerrada en casa. Frecuentaba tanto el restaurante que en el lugar, ya le conocían por su nombre y ese domingo, no iba a ser diferente. Se puso un chándal se recogió el cabello lo mejor posible y se miró en el espejo. En el espejo vió a una mujer que se había dejado, que había llegado a torturar su cuerpo de modo en que no pensara en sus problemas. Aunque ello apenas le importara, se ve así misma fornida, con curvas y con un buen escote. Así  que al verse reflejada, decidió arreglarse de nuevo. Una falda de tubo, una camisa por dentro y una americana con unos zapatos de tacón que hacían estilizar la figura. Por lo que se contentó y decidió ir a cenar a aquel restaurante. 

Cuando llegó a recepción, había algo de gente. Al parecer habían reservado la sala grande para un cumpleaños y lo sabía por que como ya tenía cierta confianza con los dueños, se lo comunicaron en confianza. Parecía que aquel día se iba a llenar de gente y no habría sitio para ella pero como era una clienta habitual, le hicieron un sitio al lado del acuario grandioso que había a la entrada y justo cuando se disponían a darle un lugar para sentarse, aparece un hombre con pantalones vaqueros, camisa blanca y corbata. En la mano llevaba una carpeta. Ella no pudo averiguar más cosas sobre él porque aquel, llevaba gafas de sol. Así que siguió a lo suyo , ojeó el menú durante un rato, y al poco aparece aquel hombre que había visto en la entrada con el camarero. Este le hace saber que no hay más sitio y le sugiere que se sienten juntos lo cual deja descolocada a Lucía que sin saber cómo se ve envuelta en aquel embrollo asintiendo porque se sentía en deuda con aquel establecimiento y su gente. Ella, no podía negarse. El hombre que acompaña al camarero sonríe de una manera picara al asentir ella y Lucia no sabe ni cómo ni por qué, pero ese hombre le suena de algo: 

- ¿No sabes quién soy , verdad?- dijo con una sonrisa entre dientes...


CONTINUARÁ...